Hace algún tiempo, tuve el enorme placer de leer un libro de Jorge Ibargüengoitia. En uno de los capítulos de ese libro; cuenta, y confiesa; algo que muy pocos hombres contaríamos: “las mujeres que no…”
“las mujeres que no…” el autor narra, sus intentos frustrados; su incapacidad de acercarse a algunas damas, con la finalidad de “relacionarse” con ellas. Pero que, en ningún caso tiene éxito; por más esfuerzos que realiza.
En un mundo donde la vanidad impera, confesar incapacidad o desconocimiento; es, para algunos: signo de debilidad.
Que difícil es para el ser humano; decir la verdad, confesar y declarar que algo no se da; que por alguna razón, se es incapaz de establecer una buena “química” con alguien -o algo-. Y que por más intentos que se realicen, “nada más", no se obtendrá éxito.
Entonces… ¿Por qué no atreverse a confesar la verdad?
Será por: Miedo al ridículo, intolerancia a la critica, incapacidad a reconocer desconocimiento o ignorancia sobre algún tema, inseguridad o simplemente por soberbia.
Pero, hay todavía algo peor: aferrarse y no querer reconocer el error. Aceptar que no se puede, ser infalible en todo.
Sobre todo para quien aspira -o suspira- gobernar a un pueblo.
-A propósito... ¿a que viene todo esto?-
Pues, a que al Sr. Peña Nieto, le hubiera sido más simple reconocer, que hay relaciones que por más que quisiera; "nada más", no se le dan. Y que mejor hubiera declarado:
Ustedes ¿que piensan?
EL CONSENTIDO COMÚN
“las mujeres que no…” el autor narra, sus intentos frustrados; su incapacidad de acercarse a algunas damas, con la finalidad de “relacionarse” con ellas. Pero que, en ningún caso tiene éxito; por más esfuerzos que realiza.
En un mundo donde la vanidad impera, confesar incapacidad o desconocimiento; es, para algunos: signo de debilidad.
Que difícil es para el ser humano; decir la verdad, confesar y declarar que algo no se da; que por alguna razón, se es incapaz de establecer una buena “química” con alguien -o algo-. Y que por más intentos que se realicen, “nada más", no se obtendrá éxito.
Entonces… ¿Por qué no atreverse a confesar la verdad?
Será por: Miedo al ridículo, intolerancia a la critica, incapacidad a reconocer desconocimiento o ignorancia sobre algún tema, inseguridad o simplemente por soberbia.
"Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber."
Benjamín Disraeli
Pero, hay todavía algo peor: aferrarse y no querer reconocer el error. Aceptar que no se puede, ser infalible en todo.
"Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia."
Santiago Ramón y Cajal
¡¡Soberbia y necedad!! ¡¡Una combinación bastante peligrosa!!
-A propósito... ¿a que viene todo esto?-
Pues, a que al Sr. Peña Nieto, le hubiera sido más simple reconocer, que hay relaciones que por más que quisiera; "nada más", no se le dan. Y que mejor hubiera declarado:
“Los Libros que no…”
Ustedes ¿que piensan?
EL CONSENTIDO COMÚN
No hay comentarios:
Publicar un comentario